Montag, 29. November 2010

En un mar de tiburones- Ajuste de cuentas (4)

Cuando llegue a la casa seguia trastornado por lo que habia vivido y no podia contarselo a nadie, o por lo menos eso pensaba. Poco mas tarde llegaba Diego con los otros chiquilines y se comporto como si no hubiera pasado nada, yo no queria saber nada de el, a partir de ese momento algo me decia que tendria que evitarlo lo mas que pudiera, pero era imposible viviendo todos juntos aunque la casa era grande, eran inevitables los encuentros. En esa epoca yo dormia en la habitacion que habia sido hasta la fecha el comedor, y este se monto en una de las habitaciones que daban al patio interior. En mi habitacion habia una gran ventana que daba al patio y por lo general estaba cerrada, Lo que me habia imaginado se cumplio, y Diego empezaba a molestarme en cuanto no habia nadie delante. Recuerdo que una tarde yo me encontraba en la habitacion pequeña de la azotea, iba alli bastante seguido a leer la coleccion que habia de revistas y principalmente habia una gran cantidad de" Reader's Digest" con apasionantes historias de la segunda guerra mundial que apenas unos 6 años atras habia acabado. Me encantaban las aventuras que contaban los aviadores aliados que participaron en la contienda, como todo chiquillo era loco por los aviones. Yo vivia inseguro, y esa inseguridad me ayudo esa tarde, porque de no haber sido asi la hubiera pasado muy mal, estaba entretenido en mis lecturas cuando senti que alguien forsejeaba el pestillo de la puerta. Las puertas y las ventanas de la casa eran de metal y tenian varios cristales enmarcados. A traves de los vidrios pude ver la figura de Diego que me pedia que abriera la puerta que yo muy acertadamente habia cerrado con una vuelta de llave, yo le hice unas señas de que no iba a abrir y despues de insistir un rato se largo. Mi vida se habia vuelto un infierno y trataba de pasar lo mas que podia en la calle, Hasta que un dia sucedieron dos cosas que cambiaron mi vida de sobresaltos, radicalmente. Un dia llego a la casa una muchacha de unos 18 años que resulto ser de la familia de la abuela Maria, creo que era hija de una prima de ella, era bastante bonita y tenia la candidez de la gente del interior, segun pude saber mas tarde la madre se la habia encomendado a la abuela para que le consiguiera algun trabajo en la capital como empleada domestica. La verdad que no recuerdo ni como se llamaba, pero era sumamente dulce conmigo y era de la rama familiar de mi madre, como no habia otra posibilidad la acomodaron en el cuarto donde yo dormia y una noche de verano sucedio que Diego, que ya le habia echado el ojo, llego tarde y borracho a casa, yo se ve que estaba profundamente dormido y la ventana por la calor la habian dejado entreabierta. Me desperte sobresaltado por los gritos de la muchacha que se encontraba en la otra cama luchando para sacarse a Diego de encima, a continuacion se empezaron a prender las luces de las otras habitaciones y nunca mejor dicho, Diego se tomo las de villadiego saliendo apresuradamente y a los tumbos en direccion a su cuarto de matrimonio que estaba a escasos metros de alli. La verdad que no recuerdo bien lo que paso despues, pero la abuela Maria hablo muy detenidamente con la muchacha que entre sollozos le conto lo que habia pasado, Diego habia entrado por la ventana y la habia querido violar. Pocos dias despues la muchacha se fue de la casa. En aquel entonces mi mente de adolescente no saco grandes conclusiones, pero hoy recordando todo aquello no puedo entender como Chiquita o los abuelos toleraron la situacion sin haberlo echado a patadas y como mas tarde todavia pudo engendrar un hijo con tremendo monstruo, misterios oscuros de la mente humana? Miedo, tal vez? No lo logre entender jamas. Diego siguio viviendo entre nosotros como si nada hubiera pasado, o por lo menos eso era lo que aparentaban todos. Era muy comun en Uruguay sentir hablar de alguien y decir que era un borracho degenerado, pensandolo bien son dos cosas bien distintas, se puede ser borracho, pero por eso no se tiene que ser degenerado? En el caso de Diego Benitez se podia aplicar la conjuncion de borracho degenerado perfectamente. A partir de ese momento aunque nunca se hablo abiertamente sobre el caso me di cuenta que la abuela Maria empezo a controlar mas a Diego y note que me arropaba mas que antes, sentimientos de madre? O es que habia notado algo? Nunca lo sabre. A partir de ahi mi vida empezo a ser mas tranquila. En 1951 mi padre y Marta alquilaron un apartamento en la calle Brito del Pino y nos mudamos. Aqui comienza otra etapa de mi vida. (Continuara)

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