Tenia un amiguito que vivia a tres casas de distancia de la mia, se llamaba Eduardo y era de familia bastante acomodada, el y sus padres habitaban una casa en propiedad de dos plantas y en la planta baja estaba el garage donde su padre guardaba muy celosamente un Simca Aronde ultimo modelo que era la admiracion de muchos en el barrio. Eduardo tambien despues del colegio se quedaba solo muchas horas y yo solia ir a su casa, con el podia experimentar con juguetes que yo no podia tener, ademas era un adolescente muy inteligente y encajaba muy bien con mi forma de ser, un dia se nos ocurrio hacer peliculas con dibujos animados utilizando escenas estampadas en papel transparente y como proyector utilizabamos una linterna con una lupa, fuimos incoscientemente los pioneros de las diapositivas?, si tenemos en cuenta que eso sucedio en el año 1951...es increible la fantasia que puede desarrollar un niño. Mi sagazidad se desarrollaba tambien en otros "campos", como el dia que se me ocurrio fumarme un pitillo que me fabrique con materiales que usaba mi padre para sus bolsos de playa, tomando el papel de astraza que en aquel tiempo se usaba para envolver los panes y los bizcochos de panaderia y las cuerdas que mi padre tenia para cerrar sus bolsos pegandolo con cemento de zapatero, me fui a fumarlo al baño para evitar que mis padres notaran el olor, tres pitadas alcanzaron para que mi cabeza diera vueltas como una calesita y cayera de testa en la tasa del water, nunca mas lo intente, mas tarde me fumaria las colillas de cigarrillos Union que mi madrasta dejaba en los ceniceros. A mi padre le encantaba el futbol y muchos sabados me llevaba al estadio Centenario que quedaba a pocas cuadras de casa a ver los partidos del campeonato uruguayo, principalmente cuando jugaba su equipo preferido, Peñarol, era la epoca de oro del futbol uruguayo y la seleccion de Uruguay habia ganado un año antes el campeonato mundial en ese legendario partido contra Brasil en Maracana, debido a eso tuve la oportunidad de ver en vivo y en directo a los mejores jugadores de la epoca, Maspoli, Matias Gonzales, Schiafino, Abadie, Ghiggia, Andrade y al que luego se le apodo "el negro jefe" Obdulio Varela. Con mi corta edad no entendia mucho de futbol y a pesar que en la familia solo habia fanaticos de Peñarol y Nacional, un equipo me llamaba poderosamente la atencion ignorando que algun dia iba a ser el cuadro de mis amores, el C.A. Cerro.
Tal vez porque era unico hijo y varon mi padre me hacia participar con el en muchas de sus actividades, recuerdo que en periodos preelectorales a mi padre le gustaba seguir los mitines politicos que daban los candidatos en las tribunas callejeras, el no se perdia ningun mitin del Partido Socialista y yo me aburria hasta el cansancio, pero gracias al viejo pude presenciar actos politicos donde tomaban la palabra eminencias de la politica como el lider del socialismo uruguayo Eduardo Frugoni, toda una personalidad historica del panorama politico de la epoca, cuando el socialismo era "Socialismo".
La fabricacion de bolsos no habia dado el resultado economico que mi padre esperaba y retorno al cabo de un tiempo a la gastronomia, oficio con el cual ya se habia ganado la vida en Argentina en los turbulentos años que fueron el comienzo del peronismo. Corrian los años de 1945/1946 y mi padre trabajaba de camarero en una confiteria que estaba ubicada en la calle Corrientes de Buenos Aires, "La Fragata", cuando sus compañeros lo eligieron como delegado sindical y tuvo que enfrentarse mas de una vez a los dueños para pedir mejoras salariales, eso le costo en un momento determinado el despido por lo cual se vio obligado a pedir una audiencia con el ministro de trabajo para ver si lo podian ayudar a solucionar su precaria situacion. El ministro o mejor dicho la ministra, era nada menos que Eva Duarte, cuando mi padre consiguio que la ministra lo recibiera le explico el problema y ella mirandolo a la cara le dijo: Y por esto lo despidieron? Tomo una hoja de papel y escribiendo en puño y letra una misiva la puso en un sobre y le dijo: Tome, entregue esta carta a los dueños del establecimiento, mi padre se fue agradeciendole por su actitud, asi lo hizo, y al otro dia estaba trabajando de nuevo en su puesto de trabajo como si nada hubiera pasado. Mi padre siempre tuvo palabras de agradecimiento para Evita y fue un profundo admirador de esta gran mujer.
En los años posteriores a 1951 mi padre hacia las temporadas como camarero de 1a clase en distintos hoteles de Punta del Este, mientras Marta habia conseguido que la trasladaran al hospital Fermin Ferreira ubicado en la calle Larrañaga en el barrio del Buceo. Mi vida era relativamente tranquila, lejos estaba de imaginar que un par de años mas tarde un nuevo cambio de domicilio la iba a alterar.
En 1955 nos mudamos a la calle Larrañaga 1455, cuando eso yo contaba 15 años y comenzaba una nueva etapa en mi vida. (continuara)
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