Cuando a mi padre le tocaba trabajar en el hipodromo de Maroñas volvia a casa con muy buen humor, le tocaba trabajar donde el mas comodo se sentia y ademas podia jugarse algunos pesos con los datos que algun propietario de caballos que habia atendido "muy al oido le habia pasado" como haciendole un gran favor, y que luego resultaba perder parte del dinero que durante las 8 o 10 horas de trabajo habia ganado. La pasion por los "burros" como se conoce en la jerga popular a las reuniones hipicas, fueron siempre la perdicion de mi padre, ya en Argentina no se perdia ni una, en San Isidro, Palermo o en la Plata. Recuerdo que una vez ya fallecida mi madre, mi padre me llevo a San Isidro y como la entrada a menores estaba prohibida me dejo en un parque inmenso que habia enfrente del hipodromo. Era una tarde de invierno gris y fria y mi padre me habia recomendado no moverme de alli hasta que el volviera. Las reuniones hipicas empezaban a eso de las 14.00 horas y duraban hasta las 18.00 horas, el parque era inmenso y habia grandes fuentes donde otros niños jugaban con sus barquitos de vela, yo me acerque a una de esas fuentes y me cai dentro, como pude sali, pero mis ropas estaban totalmente mojadas y el frio era bastante intenso. Un camarero que trabajaba en una parrillada ubicada enfrente del parque me vio y me llevo hasta el restaurant, luego de preguntarme donde estaban mis padres me quito el sobretodo que tenia puesto y que estaba empapado, colocandolo al costado de la parrilla y me hizo sentar al lado del fuego para que me pudiera secar. Mi padre al terminar las carreras me empezo a buscar por el parque y al no verme empezo a buscar por los alrededores y alli me vio sentado al lado de la parrilla comiendo un pan con chorizo que me habia dado este buen hombre. Cuando mi padre se presento alli el camarero lo increpo, diciendole que era un irresponsable dejando a un niño de apenas siete años solo en un parque por ir a las carreras de caballos. La pasion por las carreras estaban muy arraigadas en en mi padre y con los años encontre entre las muchas fotos del album familiar una en que estaba mi padre vestido muy elegantemente con un sombrero a la Maurice Chevalier al lado de Irineo Leguizamo, un jockey famoso de la epoca que mas tarde fue toda una leyenda. Yo por el contrario aprendi a odiar las carreras de caballos.
Con mis 14 años me costo muy poco adapterme al nuevo barrio y a las pocas semanas ya era uno mas de los que corrian haciendo diabluras y jugando al futbol con mis nuevos amigos. Los partidos de futbol los organizabamos en la plaza y los monumentos a Madame Curie y su marido Pierre Curie que se encontraban en ambas puntas de la plaza eran nuestros arcos e irrespetuosamente recibian continuos pelotazos en sus rostros. Recuerdo a un jovencito de mi edad que le apodaban el Yiye que habia padecido el mal de la paralisis infantil y caminaba con dificultad arrastrando sus dos pies, pero era un mago con la pelota y no habia nadie que se la podia sacar cuando la llevaba dominada con sus piernas.
Nosotros viviamos en un segundo piso y en la parte baja vivia un matrimonio de apellido Marinoni con tres hijos, un niño de unos 10 años que le apodaban "Cachito" y 2 niñas, una pequeña y la mayor, Susana, que tenia en esa epoca unos 12 años, el padre era repartidor de cigarrillos "La Paz" y conducia una vieja furgoneta Ford del año 1931 propiedad de la tabacalera. A los pocos meses empeze a hacer amistad con sus hijos y me pasaba mucho tiempo en su casa, dado que la mayor parte del dia yo me encontraba solo y mis padres recien llegaban por la tarde. Era una casa de apartamentos moderna y se dividia en dos bloques que los separaban un pozo de aire, en el apartamento de enfrente al nuestro vivian unos vecinos que eran de Fray Bentos, la familia la componian 2 hermanas y un hermano, una de las hermanas se llamaba Iris y trabajaba de enfermera en el mismo hospital que Marta, era una mujer joven de unos 35 años que era soltera, un hermano tambien muy joven de unos 28 años y una tercera mujer tambien hermana de los anteriores y que era divorciada o separada y tenia a su cargo un hijo que se llamaba Angel o Angelito como lo apodabamos todos. Angelito tenia mi edad y enseguida conectamos una gran amistad y con el tiempo fuimos compinches de una epoca donde comenzabamos a indagar en todo ese mundo mistico de los primeros amorios y juegos sexuales. (Continuara)
Keine Kommentare:
Kommentar veröffentlichen