Una tarde me toco timbre Angelito todo sofuscado y me conto que escucho a su tia hablar con su madre y le conto que un medico del hospital donde ella trabajaba la pasaria a buscar por la noche para ir a la playa de Carrasco a bañarse desnudos,
!!maldicion!! quien era ese intruso que hasta era casado, para meterse con su tia, Angelito enceguecido de celos me propuso tratar de evitarlo. A mi en realidad me tenia sin cuidado con quien se acostaba su tia, solo pensaba en mi interior, !Que suerte que tiene ese tipo! pero habiamos jurado venganza y a mi juego me llamaron. A eso de las diez de la noche estaciono un Studebaker negro hermoso y brillante al otro lado de la plaza y de el descendio el intrepido amante, lentamente se dirigio hacia los apartamentos para ir a buscar a su doncella, lo que nunca se imagino el pobre tipo que detras de unos matorrales, nosotros estabamos observandolo todo esperando el momento adecuado para entrar en accion. Esa Noche la tia de Angelito y su amante tuvieron que anular los planes da bañarse en pelotas bajo la luna de verano en las aguas tibias de Carrasco. Cuando regresaron para subir al coche este tenia las cuatro ruedas pinchadas. Estuvimos semanas riendonos a carcajadas imaginando la cara de la tia y la calentura del tipo. Yo ya habia escuchado rumores de que Marta me queria meter de pupilo en los Talleres de Don Bosco, pude escuchar una conversacion entre ella y mi padre donde le decia que era lo mejor para mi y que ademas ella no se podia hacer cargo de mi dado que estaba todo el dia trabajando y mi viejo solo venia a fin de semana. Una tarde ella me tenia que llevar a la jefatura de policia para hacer los tramites del carnet de identidad. Yo ya me habia olvidado que me habia ordenado estar pronto para cuando ella viniera del hospital, ademas Susana me vino a buscar con el pretexto de que su mama queria que bajara a almorzar con ellos, yo sin perder tiempo cerre la puerta del apartamento y baje con ella. Serian las tres de la tarde cuando despues de comer, nos quedamos charlando con la mama de Susanita y sus hermanos cuando nos interrumpio el timbre, la madre de Susana fue para ver quien era y pudimos escuchar como dos mujeres discutian acaloradamente, acto seguido regreso y me dijo que habia venido Marta y que estaba muy enojada porque yo no habia cumplido sus ordenes, asi que me dirigi hacia la puerta con ella y atras nuestro venia Susanita con los hermanos, delante de todos ellos Marta me pego un sermon de aqui te espero y me hizo pasar una verguenza atroz, despues de esto me hizo cambiar de ropa y nos dirigimos a tomar el autobus para ir a la jefatura de policia. Mi bronca era brutal, la rabia me cegaba el pensamiento, me habia avergonzado delante de mi "amorcito" y toda su familia. Subimos al autobus 142 que ya venia repleto y en el camino Marta se fue corriendo hacia delante mientras algo cocinaba yo en mi mente, porque a pesar que la gente empujaba al subir, yo me fui quedando atras y en un momento dado aprovechando que el omnibus habia parado por razones del trafico en Rivera y 18 de Julio, descendi por la puerta de atras y mientras el omnibus se ponia en marcha y se alejaba yo me habia puesto a caminar sin rumbo fijo pensando en el mal momento que iba a pasar Marta al no encontrarme para bajar del bus, valia la pena para vengarme de los momentos que me hizo pasar.
La verdad que no tenia ni la mas remota idea de adonde iria a parar, esa sensacion de caminar sin rumbo e importarme un bledo como se iban a desarrollar las cosas es algo que me acompaña hasta mis dias actuales, pocas veces tomo decisiones tan drasticas donde me importa una mierda todo y si se va todo al carajo me da lo mismo, es algo que lo llevo muy adentro y es algo asi como la pastilla de cianuro que llevo en mi boca para morderla en el momento preciso y para no dar cabida a una marcha atras, a partir de ese momento no me paro ante nada, es un mecanismo de autodefensa que llevo muy adentro y espero no necesitar utilizarlo nunca mas, la desgracia es que no lo puedo controlar y depende de los que estan a mi alrededor, y ellos no lo saben, como tampoco se imagino Marta de los momentos horribles que iba a vivir al bajar de ese autobus en 18 de julio y Yi esa tarde. (Continuara)
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