Mittwoch, 1. Dezember 2010
El Album de los recuerdos (5a parte) - Ajuste de cuentas (10)
Yo seguia caminando sin un rumbo fijo y de pronto me vino una idea, en el Cerrito de la Victoria tenia familia por la parte de mi madre, era una tia, hermana de mi madre que yo visitaba de vez en cuando y donde siempre era muy bien recibido. Era gente muy simple que vivia en la calle Juan Jose Quezada del Cerrito y yo me entendia muy bien con todos, la "China" que era como la conociamos todos, era la menor de las hermanas de mi madre que todavia quedaba con vida, recuerdo que era una señora de mucho caracter mas bien corpulenta y tenia un gran parecido a Mercedes Sosa la cantante de Folklore argentina. La casa era una vivienda modesta de ladrillos y chapas de zinc con muchas habitaciones y mucho jardin, en ella vivian La China con tres hijos, dos mujeres y un muchachon ya de unos 18 años, La China tenia mas hijos pero ya no vivian con ella, habia por ejemplo una hija que habia estudiado enfermeria y vivia en los EEUU y yo la conocia solo por fotos, ademas tenia otra hija casada y otro varon que se llamaba Vicente y trabajaba de peluquero, este ultimo tampoco vivia con los padres pues ya era un hombre de unos 35 años. La Negrita y la Monona eran las hijas solteras que todavia paraban en casa, La Negrita tendria en esa epoca unos 20 años y la Monona unos 16, las dos eran muy bonitas principalmente La Monona, pero esta ultima habia nacido por desgracia sordomuda, del varon no recuerdo el nombre, un dia que los fui a visitar, mi tia estaba cociendo en la antigua maquina Singer que tenia en el corredor y el hijo menor estaba atado a los pies de la maquina con una cadena, yo no salia de mi asombro y le pregunte a La China porque lo tenia en esas condiciones, y ella me contesto; sabes? este sabandija se me escapa a la hora de siesta por la ventana y se va a jugar al Seven Eleven (juego de dados clandestino, que se acostumbraba a jugar en la vereda de los barrios en Montevideo) en las puertas del almacen de la esquina y no es la primera vez que caen los milicos y me lo llevan preso, asi que es mejor que de tarde lo tenga yo en prision. Yo no pude contener la risa y mi primo que ya tenia un par de años mas que yo me miro desde el suelo donde estaba encadenado con una mirada para matarme, esa escena me quedo en las retinas. Al marido de La China le decian Perico y era un señor delgado y muy enfermo que recuerdo era tuerto, a la tarde se preparaba el mate y se encerraba en el dormitorio a escuchar los payadores en Radio Artigas y no permitia que nadie lo molestara, con el tio creo que intercambie cuatro frases en todas las veces que los visite, era lo que se dice taciturno total, en cambio el resto de la familia me trataban con muchisimo cariño, no podian olvidar que yo despues de todo era un Gazañol, hijo de Alejandrina y mi tia no se cansaba de mostrarme fotos de mi madre cuando eran jovencitas. Mis primas y primos me adoraban y yo los queria tambien mucho, desgraciadamente no los visitaba muy seguido porque uno con 15 años tiene la cabeza en otras cosas, pero recuerdo las reuniones de los fines de semanas donde se juntaban todos mis primos y primas y nos poniamos a jugar a la loteria familiar en la tremenda cocina tan acojedora con horno de leña y la larga mesa donde la fuente de tortas fritas, el thermo, el mate y la botella de vino tinto se buscaban lugar entre los cartones de la loteria y los granos de maiz con que cubriamos los numeros que salian. Entre los !! LOTERIA!! BASTA PA' MI !! los chistes y carcajadas sonoras pasabamos las tardes de los domingos. Ya empezaba a bajar el sol y yo caminaba por Bulevard Artigas en direccion esta vez si, al Cerrito de la Victoria. Cuando llegue a la casa de mis tios ya estaba anocheciendo y mi tia China se asombro al verme entrar en la casa, "guri" que estas haciendo por aqui a estas horas? me pregunto, en su tono campesino, pasa, queres cenar con nosotros? Entonces le conte al detalle lo que me habia pasado. Mi tia tenia una gran experiencia con los jovenes, no era de extrañar despues de parir tantos hijos. Pero escuchame, Marta se debe estar volviendo loca buscandote!!me dijo, si? le dije, que se joda!! Bueno mira ahora vas a cenar con nosotros, te voy a hacer el catre en el corredor y de momento te quedas aqui con nosotros, mañana un poco mas tranquilo hablamos, ta? me dijo. Yo estaba en el paraiso, mis primas me mimaban y la Negrita era la mas cariñosa, me llevaba a todos lados con ella y toda orgullosa me presentaba a todos sus amigos y vecinos como el primito menor que acababa de estrenar los pantalones largos. Pasaron como 4 o 5 dias y se ve que La China llamo a Marta y le dijo que yo me encontraba con ellos, una tarde aparecio Marta por sorpresa para mi, aunque se ve que La China ya lo sabia. Marta me trato de buenas maneras, cosa que me extraño, se veia que por lo menos por esa vez habia aprendido la leccion y despues de una larga conversacion con mi tia, me dijo, bueno, vamos para casa. Me despedi agradeciendoles todo lo que habian echo por mi y sali con Marta en direccion a la parada del omnibus. Al llegar al apartamento no se hablo mas del asunto y ella se comporto como si nada hubiera pasado, pero mi destino ya estaba planeado y unos dias mas tarde me dijo que ibamos a ir a los Talleres de don Bosco para hablar con el director y ver si me tomaban como alumno pupilo y aprender un oficio. Los cursos empezaban en enero asi que tenia todavia un par de meses para despedirme de mis amigos del barrio y de mi amorcito platonico, La Susana y su familia. El que peor se lo tomo fue Angelito que a partir de ese momento se quedaba sin su mejor compinche. MI padre estaba cansado de ir y venir desde Colonia a Montevideo con la O.N.D.A. que era la compania de autobuses en que el hacia el trayecto y decicio comprarse una moto. En ese momento comenzo mi pasion por las dos ruedas. Mi padre era un apasionado de las motos y me contaba cuando en Berlin alla por 1925 ya andaba recorriendo las calles de la capital alemana con su flamante vehiculo. Mi padre me impregno la pasion por las ruedas y los motores, el se conocia todas las marcas de automoviles y sus modelos, me hablaba de marcas de motocicletas que yo no tenia ni idea que existieran y asi llegue a reconocer los coches por el ruido de sus motores, mi padre me preguntaba, que auto es ese? y yo le contestaba es un Pontiac o me decia, a ver por el ruido del motor que coche viene ahi? y yo escuchaba y le contestaba un Ford V8 y mi padre se asombraba de como su hijo habia aprendido de el reconocer todas las marcas y modelos, .pero con las motos hubo desde un principio un "feeling" especial y cuando se compro la primera moto una NSU 125cc, mientras el dormia la siesta yo agarraba un balde con agua, una gamuza y se la limpiaba hasta dejarla brillosa como nueva y no me cansaba de mirarla de como habia quedado, despues cuando el viejo se levantaba y bajaba a mirar la moto me decia, la dejastes como nueva, eh? Mi padre llego al Uruguay en 1928, segun el me conto, en un barco de linea aleman llamado "Cap Arkona" de la conocida Hamburg-Südamerika-Linie, y en el viajaban otros emigrantes alemanes, entre ellos uno en especial que hizo una gran amistad con el, se llamaba Walter Spitz, yo lo conoci ya entrado en años, pero habia sido segun me conto mi viejo, un conocido corredor de carreras, y con los años puso en Montevideo una representacion de motos alemanas, las famosas "HOREX" La NSU ya le quedaba pequeña al viejo asi que decidio venderla y comprarse algo mas grande, asi fue que un dia me dijo, acompañame, voy hasta lo de Walter Spitz a buscar una moto nueva que me compre. No se si mi padre estaba mas ansioso de montar en la moto nueva que yo. Luego de hablar un buen rato con Walter (todo en aleman) yo no entendia ni un pepino, mi padre se decidio por una Flamante "HOREX" Regina de 350cc Salimos del comercio con la moto y el viejo parecia un niño con un juguete nuevo mientras yo sentado atras creia estar volando en una nube. Con esa moto mi padre y yo hicimos inumerables viajes por el interior del Uruguay, recuerdo uno en especial que mi padre tenia que ir a Fray Bentos a cobrar un dinero que le debian, salimos muy temprano por la mañana y el viejo me dio un palo de unos 20 centimetros y me dijo, vos llevas este palo y despues te digo para que es. De Montevideo a Fray Bentos debe de haber unos 250 o 300 kilometros habiamos echo una parada para desayunar en San Jose y le pregunte a mi padre para que era el palo que yo llevaba? y el viejo me contesto, mira cuando lleguemos a Fray Bentos a la entrada de la ciudad esta lleno de perros sueltos que cuando ven una motocicleta se te vienen a morder las piernas, asi que cuando eso pase vos les das con el palo a derecha e izquierda sino nos van a comer los tobillos. El viejo ya habia echo ese viaje y sabia de que hablaba, asi como el lo dijo paso, en el momento que empezamos a atravezar los barrios de las afueras de la ciudad salieron manadas de perros ladrando e intentado mordernos las piernas, parecian rabiosos y los habia de todos tamaños, los mas grandes se llevaron unos cuantos palazos pero yo temblaba de miedo, mientras mi viejo hacia maravillas con la maquina para evitar los perros. Al atardecer llegabamos a Montevideo sanos y salvos y ese viaje me quedo grabado en la memoria. La conexion entre mi padre y yo cuando estabamos solos era totalmente diferente y ese dia a 120 kilometros por hora montado en la HOREX abrazado al cuerpo de mi viejo lo disfrute muchisimo. (Continuara)
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