Mittwoch, 1. Dezember 2010

El Album de los recuerdos (6a parte) TALLERES DE DON BOSCO - Ajuste de cuentas (11)

Esta tarde cuando yo vuelva quiero que estes bien vestido y pronto, que tenemos una cita con el director de los talleres de Don Bosco, me dijo Marta de forma energica, y cerrando tras de si la puerta del apartamento se fue a trabajar al hospital como todos los dias, mientras yo me preparaba para ir a la escuela. En esa epoca yo cursaba el 5° año de primaria en una escuela publica llamada Dinamarca, ubicada muy cerca del cementerio del Buceo. Serian las 3 de la tarde cuando Marta llego de trabajar y yo ya estaba esperandola como habiamos acordado, bueno vamos, me dijo, y sin mediar dialogo alguno bajamos las escaleras del apartamento y tomamos por la calle Larrañaga en direccion a la Avda. Rivera para tomar el omnibus. 
El edificio de los Talleres de Don Bosco ocupaba toda una manzana y la entrada estaba en la calle Maldonado entre Joaquin de Salterain y Joaquin Requena. Era una edificacion muy solida de piedra gris y tenia 4 pisos, mas que un instituto se parecia a una carcel. Entramos por el portal principal y luego adentro, Marta se dirigio a un sacerdote que encontramos y el le indico el camino hacia la direccion. Despues de esperar un buen rato se abrio una puerta y nos invitaron a entrar. El director era un cura regordete de estatura mediana, de pelo cortado a cero y portaba unas gafas de armazon gruesa, como me pude enterar mas tarde se llamaba Andres Parodi. Ingresar a los talleres no era facil, porque la demanda era bastante grande y muchos alumnos llegaban del interior del pais, los cursos duraban 5 años y eran de regimen interno. Al final de cada curso habia un mes de vacaciones, entre el 31 de diciembre y el primero de febrero. Marta trato de convencer al cura por todos los medios para que este me tomara y le explico que yo estaba casi todo el dia solo, porque ella trabajaba y mi padre navegaba, estando ausente la mayoria del tiempo. Despues de una larga charla el cura que no me sacaba los ojos de encima, le dijo a Marta que ese año ya estaba el cupo tomado y que lo que el le aconsejaba que yo hiciera 6° año como medio pupilo y el proximo año ingresaba como interno. La posicion del cura fue irrevocable asi que Marta no tuvo mas remedio que aceptar la propuesta. Tanto la escuela primaria como la de oficios no era gratis y las mensualidades eran bastante altas, aunque mas tarde me entere que los curas hacian excepciones con familias que tenian problemas economicos y les rebajaban las cuotas o incluso en casos de extrema pobreza no pagaban, aunque estos ultimos eran casos muy aislados. Al llegar de nuevo al barrio me encontre con Angelito y le conte que por suerte ese año todavia no empezaba, a lo cual el se alegro sobremanera, pero las cosas ya no iban a ser igual porque medio pupilo significaba comer en la escuela y luego cuando los alumnos normales se iban a su casa yo me quedaba a tomar la merienda y hacer los deberes alli, asi que cuando regresaba a casa ya era bastante tarde. 
Comenzaba el año 1955 y con el comenzaba una nueva experiencia para mi, no solo cambiaba de ambiente escolar sino que ademas era un sistema mas riguroso y con clases de religion. Pero todo no fue negativo, el primer dia de clase cuando todavia no conocia a ningun compañero, estaba recorriendo en el recreo los inmensos patios del colegio cuando se me cruza una cara conocida que me hizo saltar de alegria, Jorge!! le dije, que suerte!! vos tambien venis aqui? Y me confundi en un abrazo con Jorge Olivera mi antiguo compinche de mil fechorias cuando vivia en la Estacion Pocitos. Jorge tambien estaba cursando la primaria como medio pupilo y el proximo año entraba al igual que yo como interno. La vida nos habia separado y el destino nos quizo juntar nuevamente. 
Ese año transcurrio sin mayores problemas y 1° de febrero, en pleno verano y escuchando ya los primeros acordes de las comparsas de carnaval ingrese a los Talleres de Don Bosco como alumno interno de tipografia. Las casualidades se dan a veces de forma repetida y asi me volvi a encontrar con Jorge Olivera que tambien ingresaba para estudiar tipografia. El siempre me habia dicho que su sueño era algun dia ser periodista, si bien tipografia no era periodismo, por lo menos habia grandes probabilidades de entrar a trabajar en un periodico. Los cursos que se dictaban en la epoca eran, torneria mecanica y herreria, zapateria, satreria y en las artes graficas, imprenta, tipografia y encuadernacion. Lo egresados de los Talleres de Don Bosco eran obreros muy calificados en sus oficios y ademas no eran conflictivos en el ambito sindical, de eso ya se encargaban los curas para lavarles el cerebro con la religion y el anticomunismo, por esas razones eran personal muy deseado por muchos empresarios y no era extraño terminar el curso y ya salir contratado por empresas importantes. El ultimo año de tipografia se cursaba aprendiendo Linotipia y los linotipistas egresados tenian muchas probabilidades de encontrar trabajos en periodicos capitalinos de mucha importancia con sueldos muy altos para la epoca. No era un oficio muy saludable, porque trabajar con tintas y plomo fundido perjudicaba bastante la salud con los años, por eso los que cursaban el ultimo año debian beber mucha leche para contrarestar esos efectos dañinos. La formacion era muy completa, una vez a la semana teniamos curso de dibujo grafico y aprendiamos a corregir textos. La parte negativa era la religion que ocupaba una gran cantidad de nuestro tiempo. A los curas de esa epoca vivida en los talleres de Don Bosco les debo en gran parte el ateismo que hoy profeso. Como no podia ser de otra forma, la eleccion de mis amigos caia siempre entre los mas defenestrados y rebeldes, uno de ellos lo recuerdo principalmente por las anecdotas vividas entre los muros de esa prision que nos retenia juntos todo el año. DeMarco, asi se llamaba y lo conociamos como el flaco DeMarco, un sujeto desfachatado que si querias verte envuelto en lios no tenias mas que juntarte con el, por su culpa me perdia dos por tres los paseos que los domingos supervisados por un cura, dabamos por el parque Rodo o los alrededores despues del desayuno. A las 11 de la mañana de los domingos teniamos que estar de vuelta para tragarnos la famosa misa cantada que no terminaba nunca y que con una iglesia abarrotada de gente del barrio duraba hasta las 12.15.
El latin nunca fue mi fuerte y por esa razon nunca me pusieron de monaguillo. Un Domingo el cura parroco que se llamaba Testa, nos eligio a mi y al flaco DeMarco para que ayudaramos en la misa cantada como monaguillos de velas, o sea teniamos que estar de rodillas sujetando un cirio toda la misa a los pies del altar, el flaco me hizo una guiñada y comprendi que la cosa no iba a marchar bien. El cura Testa era conocido por tener una enfermedad que no le permitia aguantarse los gases y el flaco lo habia apodado "el peyon" La misa habia transcurrido de forma normal y la iglesia estaba llena de gente, cuando en un momento determinado el cura se da vuelta hacia los fieles para dar por terminada la liturgia y pronuncia las tradicionales "ite missa est", al dar la espalda y dirigirse de nuevo hacia el altar se le escapo un furibundo pedo!! yo no lo podia creer y mire al flaco que estaba a unos metros mios, nos cruzamos las miradas y el flaco en voz alta grita !!peyon!! todo el publico que asistia se debe haber percatado de que nosotros apenas podiamos sostener las velas con el ataque de carcajadas. Nunca mas nos eligieron para ayudar en las misas pero al otro domingo el flaco y yo nos quedamos sin paseo. (Continuara)

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