Mittwoch, 1. Dezember 2010

El album de los recuerdos (7a parte) - TALLERES DE DON BOSCO - Ajuste de cuentas (12)

Los dormitorios estaban en el segundo piso y abarcaban todo el frente de la calle Joaquin de Salterain, las camas eran de metal como las que se suelen usar en los hospitales, estaban ubicadas una al lado de la otra formando en total unas cinco hileras. Teniendo en cuenta la magnitud de la superficie calculo que seriamos unos 300 alumnos, a la noche solo quedaban encendidas unas luces tenues de color amarillo, al final de cada hilera de camas se encontraban las piletas para el aseo personal. Con una cantidad tan grande de jovenes que contaban entre 14 y 18 años eran inevitables las bromas, especialmente las de mal gusto, recuerdo que la mas utilizada era dejar semi desenganchado el elastico donde se apoyaba el colchon y que luego en plena noche cuando todo era un silencio sepulcral, al menor movimiento el pobre infeliz que habia sido elegido como victima se caia al suelo en medio de un ruido infernal seguido de una carcajada general. Por ese tipo de bromas he tenido que dormir mas de una vez con la cabecera de la cama apoyada en el suelo. No pasaban ni diez segundos cuando aparecia el primer cura gritando que hicieran silencio. Los curas se paseaban durante la noche entre las filas de camas leyendo su breviario y controlando que todo estuviera en orden, todos solian usar zapatos con suela de goma para pasar lo mas desapercibidos posible. Los curas eran de todo menos cariñosos, uno en especial se llamaba Dergam y cumplia la mision de cura catequista, era el mas severo de todos, De estatura pequeña, tez oscura y pelo muy negro peinado hacia atras era lo mas parecido a un cuervo, era el terror de todo el alumnado y se aparecia de forma silenciosa en el momento que menos te lo esperabas, llevaba consigo siempre una campana de bronce cuyo mango de metal formaba la figura de un aguila con las alas abiertas, no pocos probaron los tremendos campanazos que repartia este sujeto, por llamarlo de alguna manera. Recuerdo un dia en especial, estabamos en fila para entrar en las aulas ubicadas en el primer piso, delante mio estaba un compañero que se llamaba Demetrio Juan, era hijo de griegos, el muchacho estaba hablando con un alumno ubicado delante de el mientras los demas estaban en silencio y de pronto desde atras aparecio la figura fantasmal del cura Dergam, sin mediar palabra le aplico tremendo campanazo en la cabeza, el pobre muchacho empezo a sangrar y tuvieron que llevarlo a la enfermeria. Otra de las especialidades de este cura sadico era agarrar de la patilla a su victima y empezar a levantarlo del suelo para luego bajarlo de un tremendo cachetazo. Tengo que reconocer que a mi nunca me pego, ya me cuidaba muy bien de el,aunque no se que hubiera pasado si me hubiera puesto una mano encima, tal vez hubiera sido mi ultimo dia en los Talleres de Don Bosco. Otro que tenia la mano bastante suelta era el director, Andres Parodi, tambien lo vi dar brutales cachetazos a alumnos que llevaban a la direccion por algun problema de comportamiento. Poco note de la bondad y el amor que profesa la iglesia catolica durante los tres años de pupilaje en esa institucion. Por la mañana luego del aseo el dia comenzaba con la tempranera misa de las 08.00 para luego pasar al comedor y desayunar esa agua verdosa con una galleta que ellos llamaban mate cocido. La comida no era precisamente lo que se pueda llamar un manjar, al caldo aguachento lo seguia un segundo plato y luego como postre una manzana o una naranja era todo el menu, eso si el pan recien horneado era el que servia para apaciguar el apetito y las paneras que se ponian sobre las meses quedaban a los pocos minutos vacias. Para cada dia de la semana habia un menu y ese plan se repetia dia tras dia durante todo el año, un dia a la semana daban un chorizo frito con papas "Chips" como segundo plato, asi fue que desgustando tremedo manjar, una vez encontre entre las papas una cucaracha muerta. Las papas las traian en bolsas de arpillera y un dia a la semana las iban a buscar con una de las camionetas de la escuela, los que conducian los vehiculos no eran curas, eran simplemente empleados del colegio y cuando tenian que transportar algo siempre se llevaban un alumno como acompañante, las legumbres y frutas las traian del colegio Pio en Sayago que era de la misma congregacion y se especializaba en agronomia y agricultura. El salir como acompañante en una de esas tareas de transporte era una labor muy deseada por todos nosotros, salir fuera de esos muros y tomar contacto con el mundo exterior aunque fuera por una o dos horas era el deseo de todo alumno. Asi fue que un dia me toco a mi acompañar a un chofer para ir a buscar papas fritas. Las papas fritas las "donaba" una fabrica ubicada en la calle Pereira de la luz en el barrio de Pocitos, la fabrica de las famosas papas "Chips". Era una fabrica muy pequeña en aquel entonces, una vez dentro un empleado nos empezo a llenar las bolsas con las papas fritas que se encontraban en el suelo caidas de la maquina empaquetadora, en ese momento me di cuenta porque habia encontrado aquel dia una cucaracha en mi comida. Logicamente los curas tenian otras comidas, regadas con buen vino, y eso lo se bien porque los compañeros que hacian de camareros para ellos nos lo contaban. Una aberracion si se tiene en cuenta que nuestras familias pagaban mensualidades altas para nuestra mantencion. En los diferentes oficios al segundo año un alumno ya producia y debido a los precios que seguramente ofrecian los curas en el mercado teniamos siempre mucho trabajo, era logico, el obrero no solo no cobraba sino que todavia pagaba una mensualidad, !!caray con los curas!! En la imprenta por ejemplo los trabajos eran muy profesionales y se editaban desde libretas de factura, tarjetas de visita, volantes, revistas y hasta libros, yo trabaje componiendo en uno de geografia que nos ocupo casi todo el año. Lo mismo el taller de sastreria, tenia mucha reputacion y muchos clientes se hacian los trajes a medida alli, ni que hablar de la torneria y herreria, en cuanto a la zapateria, no se aprendia a reparar sino que era una fabricacion a medida de calzado. Toda una industria sin costos de mano de obra ni problemas salariales, el sueño utopico de todo empresario!! La actividad principal en los tiempos de ocio era el deporte, donde preponderaba el futbol, de alli tambien salieron jugadores que luego fueron famosos en la liga de futbol profesional. basquetbol, volleyball y pelota vasca complementaban las actividades. El instituto contaba con un autobus para el transporte de los alumnos, la famosa "Chancha" de los Talleres de Don Bosco era muy conocida en Montevideo y a su paso por las calles de la ciudad asombraba a todo el mundo, con su Toc Toc Toc marcando los compases del motor era una pieza de museo. La "Chancha" era un omnibus de la marca alemana NAG con un morro redondo, posiblemente del año 1930 y el tipo que lo conducia lo tengo todavia en la memoria, un viejo que caminaba con dificultad por los callos que tenia en los pies y con muy mala leche. El viejo autobus y el parecian una sola persona, el era el unico que lo conducia y cuando se preparaba para llevar a un grupo de alumnos lo ponia en marcha con la palanca de arranque y el viejo motor Diesel quedaba moderando con bajas revoluciones, todo un espectaculo.
Los domingos por la mañana despues de la primera misa, el desayuno era "especial", ese dia no habia mate cocido, sino cascarilla, como se le conocia al Chocolate rebajado con agua y acompañado de un bizcocho, !!Todo un festin para el paladar!!
Por la tarde despues del almuerzo, los alumnos recibian la visita de sus familiares y amigos en el salon de actos. El salon de actos tenia la entrada principal por la calle Requena y era inmenso, deberia de tener una capacidad para unas mil personas, en realidad era un cine y tenia como toda sala cinematografica un palco en la parte alta de atras, contaba tambien con un gran escenario. Alli bajo la supervicion celosa de varios curas los alumnos hablaban con sus familias y estos les mejoraban la vianda trayendo de casa las comidas y golosinas que se sabia no recibian en el instituto. Mi padre tambien como muchos otros padres me visitaba con Marta y el viejo habia empezado a notar que yo estaba cada dia mas delgado, no era extraño con la vida que llevabamos alli, ya se encargaban los curas de mantenernos delgaditos con una comida mala y poco abundante, mucho trabajo y mucho deporte, segun ellos para que durmieramos bien y no cayeramos en "malos pensamientos" 
Los curas ponian especial atencion en la lectura que nuestras familias o amigos nos traian y controlaban con mucho celo principalmente las revistas de historietas, pero no podian controlar las miradas que echabamos a las muchachas que llegaban con la visita, corria la decada de los 50 y las minifaldas empezaban a verse por doquier, todo una provocacion para muchachos que se encontraban en un regimen de pupilaje, por eso no faltaban despues en nuestras conversaciones las tipicas... vistes a la hermana de fulanito? que buena que estaba? !!Che quien era la rubia esa que vino con tus viejos? La rubia? era mi prima... che no te metas que te voy a reventar la jeta, tamo!! 
Mi viejo seguia discutiendo con Marta porque decia que yo si seguia alli me iba a terminar enfermando y un dia me empezo a hablar sobre la vida a bordo del barco donde el trabajaba y me contaba que el radiotelegrafista era un rey a bordo, que cuando llegaban a puerto era el primero en bajar a tierra y ganaba muy bien, si yo quisiera estudiar radiotelegrafia el se preocuparia en buscarme un lugar donde aprender ese oficio.
Una vez terminada la hora de visita nos llevaban al comedor a tomar una merienda y luego los que se habian portado bien durante la semana, tenian como premio una funcion de cine en el salon de actos que duraba hasta el atardecer. 
Yo estaba cursando ya el tercer año de tipografia cuando un domingo en la visita mis padres me anunciaron que a Marta le habian ofrecido trabajar en un dispensario de Salud Publica que estaba en el Cerrro y que tenian pensado en los proximos meses mudarse para ese barrio. El mundo se me vino abajo, pense que no veria mas a Angelito y tampoco a mi amorcito Susana, esa tarde despues de la visita la recuerdo como una de las mas tristes vividas alli y en un ataque de melancolia tome el cuaderno de poesias y letras de tango estampando en sus paginas todo mi dolor en versos que florecian de lo mas recondito de mi corazon. (Continuara)


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