Mittwoch, 1. Dezember 2010

El album de los recuerdos (8a parte) - TALLERES DE DON BOSCO - Ajuste de cuentas (13)

En el mes de febrero mientras afuera se empezaba con el carnaval, en ese mundo aparte que viviamos dentro de los muros de la escuela se iniciaba el campeonato de las "sandias". Los curas organizaban un campeonato de futbol con muchos equipos y por cada gol conseguido te regalaban una sandia, la final se jugaba en el Colegio Pio de Sayago y volviamos cargados de grandes sandias que luego repartiamos entre nuestros familiares. Yo nunca tuve oportunidad de conseguir muchas sandias debido que jugaba en el puesto de arquero y si alguna me lleve fue por patear algun penal. La cancha de los Talleres estaba montada en el gran patio del colegio que tenia un suelo pavimentado y los arcos eran de tubos metalicos que se podian quitar para llevar a cabo otras actividades, el jugar de portero en una situacion bastante incomoda y arriesgada porque todas las estiradas para evitar los goles representaban golpes fuertes contra el suelo de cemento, por esa razon no habia mas remedio que jugar con rodilleras muy acolchadas y defensas en los codos. En los recreos no bien pisabamos la superficie del patio ya habian balones de futbol volando para todos lados, y eran muy pocos los que no participaban en una actividad deportiva, y uno de esos pocos me habia llamado la atencion en especial. Habia un muchacho que siempre estaba aislado y no partcipaba en ningun deporte, siempre estaba solo y mirando como jugaban los demas, le pregunte por el al flaco DeMarco y me contesto: Si, ese es el "Pato" Calo, no juega a nada y le pusieron como apodo "el pato" porque en lo que juega solo hace"cagadas" y nadie lo quiere en ningun equipo de futbol . Al "Pato" Calo muchas veces lo habia visto atras de las grandes columnas de las arcadas que rodeaban el patio, con su mirada triste, pero nunca habia intercambiado una palabra con el, lejos estaba de imaginarme que ese muchacho iba a ser un buen dia una pieza fundamental en el ajedrez de mi vida.
En los tiempos de juventud vivimos muchas secuencias inconscientemente y sin darles mayor importancia, cuando uno ya lleva muchos muchos vividos se da cuenta que cada situacion, cada persona que conocemos por determinados caprichos del destino, pueden pasar a ser un capitulo importante de nuestra vida.
No todos los que llevaban sotana eran curas recibidos, los habia que estaban todavia estudiando para recibirse de sacerdotes y trabajaban en diferentes labores incluso como docentes, uno de esos personajes se llamaba Guarino, era un cura joven alto y delgado que nos daba clases de historia sagrada y religion, En una de esas clases se toco el tema de Dios, el nos explicaba que esa figura divina era toda bondad y sabiduria, que ese Dios era infinitamente justo, omnipotente, inequivoco y ademas tenia la virtud de ver con certeza el camino que cada uno de nosotros iba a tomar en su vida y si al final de nuestros dias alcanzariamos la salvacion eterna, o sea el paraiso, o de lo contrario el infierno. Una vez terminada la clase nos dio la posibilidad de hacer algunas preguntas sobre el tema, y yo que habia seguido con mucha atencion todo el desarrollo de la historia, levante la mano y me ofreci para hacerle algunas preguntas. Perdone padre, pero hay algo que no termino de entender, le dije, el cura me miro un poco sorprendido y me contesto, que es lo que no entiendes? Mire padre usted nos acaba de describir las cualidades de Dios y entre otras cosas nos dijo que Dios era muy justo y bondadoso, que ademas podia saber con certeza si una criatura se condenaria o se salvaria?, Asi es me recalco, pues precisamente eso es lo que no entiendo, le retruque, en primer lugar si una criatura al nacer es inocente porque si se muere en ese momento no va al cielo sino al purgatorio? eso no es justo, ademas si Dios puede ver a traves del tiempo que una persona se condenara al final de sus dias no habra forma de salvacion alguna pues Dios no se equivoca, por lo tanto lo del libre albedrio deja de tener sentido dado que uno esta condenado desde el primer momento. Indudablemente el cura no se esperaba esas clases de preguntas y visiblemente molesto me contesto: Mira, la base de nuestra religion es la "fe" o sea, se cree o no se cree. El cura tenia razon, a partir de ese instante deje de creer.
En los momentos libres me encontraba con Jorge Olivera para intercambiar ideas sobre un libro de cienciaficcion que el estaba escribiendo, Jorge tenia una maravillosa fantasia y a mi me apasionaban sus escritos, ademas yo le leia mis poesias y el me daba tambien su opinion. Los jueves teniamos clase de dibujo en un salon apartado que habia en la tipografia, el profesor de dibujo era un ex alumno de unos cuarenta años y tenia una forma de enseñanza mucho mas laica y entretenida que los curas, en un determinado momento nos dejo haciendo una tarea y el se ausento, yo ya habia acabado mi trabajo y habia tomado mi cuaderno de poesias cuando ignorando que estaba siendo observado levante la vista y me encontre con el maestro de tipografia frente a mi, el señor Nicher era un hermano coadjutor de la orden salesiana, un hombre de unos 60 años entrado en canas de tez morena y gafas de armazon gruesas, el dirigia de forma magistral todo lo que tenia que ver con las artes graficas, se lo veia un hombre que conocia profundamente su oficio, tanto podia estar en una linotipo como detras de una minerva automatica o una impresora rotativa, todos los trabajos y los presupuestos o las correcciones pasaban por sus manos y era el alma mater de la imprenta. A Ver que es ese cuaderno que tienes ahi, me dijo el señor Nicher mirandome por arriba de sus lentes, yo le alcance mis apuntes de poesias y el le echo un vistazo, me miro y me dijo: esto no tiene nada que ver con la clase de dibujo, asi que lo voy a entregar en la direccion, ya sabes, si queres recuperarlo se lo tendras que pedir al padre Parodi. Yo sabia que ese era el final de mis apuntes y que jamas se me ocurriria pedirle al director que me los devolviera sino queria recibir un buen cachetazo en toda la cara. Vistes pelotudo!! me dijo Jorge que estaba presenciando la escena, yo pude guardar mis relatos a tiempo pero casi me agarra a mi tambien. Nunca nadie me hablo de mis poesias, tampoco el director me llamo a la direccion como yo habia sospechado, seguramente mis poesias terminaron en algun cajon de su escritorio. Triste final para tantas horas de melancolia y recuerdos que yo habia impregnado en las hojas de aquel cuaderno.
Al domingo siguiente mi padre y Marta me habian venido a visitar como siempre y mi padre me conto que se habian mudado y que ya estaban establecidos en el Cerro, ademas me dijo que en el Cerro estaba la Escuela de especialidades de la Armada, que ya habia averiguado y yo alli podia estudiar radiotelegrafia. El viejo ya habia averiguado todo y para prepararme a hacer el examen de ingreso habia conseguido un antiguo director de liceo que estaba jubilado y tambien vivia en el Cerro. El me iba a dar clases particulares por unos meses para ingresar a la escuela de la Armada sin dificultades, casualmente ese hombre habia sido profesor del que en aquella epoca era el comandante de la escuela.
Mis dias en los Talleres de Don Bosco estaban contados y otra vez mi vida empezaba de cero un nuevo capitulo.


(Continua)

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